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Una zapatilla con sensores inteligentes en la última conferencia del sector en el Reino Unido este mes (EFE).


Por inútiles que parezcan, los llamados wearables, los tecnoaccesorios que caracterizan la indumentaria digital, gustan cada vez más al consumidor. Un estudio de la consultora IDC revela que en el 2016 se vendieron alrededor de 102 millones de unidades en todo el mundo, un 25% más que el año anterior. Alrededor de 1 millón de estos aparatos se comercializaron en España, aunque el crecimiento de las ventas en este caso sólo fue del 0,6% respecto al 2015.

Laura Castillo, analista en IDC, explica que los resultados no sorprenden ya que “en los dos años anteriores, el sector registró crecimientos superiores al 300% anual, por lo que las cifras del 2016 muestran la estabilización del sector”. De hecho, Castillo asegura que España está “en una posición muy positiva” ya que es el noveno mercado mundial en el mercado de los wearables, encabezado por China, Estados Unidos y el Reino Unido.

En concreto, dice que “la mitad del mercado mundial se concentró en la región asiática, donde hay un tejido fuerte de proveedores de bajo coste, que todavía no han extendido su oferta a Europa o EE.UU”.

Un estudio de la consultora IDC revela que en el 2016 se vendieron alrededor de 102 millones de wearables en todo el mundo, un 25% más que el año anterior

La marca líder indiscutible fue la de las pulseras deportivas Fitbit, con una cuota del 22% en el mercado mundial y del 28% en España, donde le siguieron Garmin, Apple, Samsung y Suunto. Castillo comenta que tanto en España como a escala global, “los productos estrella fueron las pulseras para medir la actividad de deporte y salud (cuenta pulsaciones, pasos, etcétera) y en menor medida, los relojes inteligentes”.

Además, IDC detalla que “el 72% de los wearables vendidos fueron básicos (aquellos que no desarrollan aplicaciones de terceros) frente al 28% de inteligentes”. Sin embargo, el analista autor del informe, Ramon Llamas, apunta que “la línea que separa los wearables básicos de los inteligentes se está desdibujando porque los accesorios simples incorporan cada vez más funcionalidades de modo que, actualmente, una pulsera de actividad ya es mejor que la primera generación de relojes inteligentes”.

El 72% de los wearables vendidos fueron básicos (aquellos que no desarrollan aplicaciones de terceros) frente al 28% de inteligentes

Llamas explica que el 2016 también ha sido el año en el que se han introducido nuevas marcas que han extendido la indumentaria digital a nuevos sectores, como el de la moda y las joyas de lujo inteligentes. El 2016 también acabó, aunque de forma incipiente, con la hegemonía de los accesorios de muñeca. Según IDC, el 1% de las ventas en el cuarto trimestre del año fueron de aparatos, aplicables en la oreja, y cerca del 1% de ventas del total del año, procedieron de sensores para la ropa.

Con todo, la consultora CCS Insights calcula que en el 2016 el mercado generó alrededor de 16.000 millones de dólares en el mundo y estima que, en tres años, las ventas crecerán hasta los 34.000 millones. Según IDC, en los próximos años, “los fabricantes tendrán que solucionar el principal reto que aún afronta el sector, su dependencia del teléfono inteligente, y centrarse en el exitoso ámbito de la salud y el deporte, donde las compañías ya están creando un ecosistema de varios dispositivos para un mismo usuario”. Sin embargo, los analistas consideran que el crecimiento del sector vendrá impulsado por novedades que presenten los fabricantes y no por necesidades reales de los consumidores.

Fuente: lavanguardia.com

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